Samuel Dávila Ramos
Los síntomas de México.
En la psicología, así como en la medicina, se
le conoce al síntoma como aquella manifestación reveladora de una enfermedad. Lamentablemente
hay enfermedades que son silenciosas ya que no presentan síntomas, tales como
la diabetes, el glaucoma, o un cáncer de pulmón; la detección tardía provoca
que estas avancen y que no se les pueda dar el tratamiento adecuado para combatirlas
y evitar que sigan deteriorando nuestro cuerpo. Lo mismo sucede con la sociedad
cuando tiene malestares. Debemos prestar atención a ellos ya que son indicadores
en que algo está pasando, y así como en la medicina, si no se detecta, seguirá
avanzando y haciendo más daño.
México de la actualidad tiene muchos
problemas. Los más destacados van, en cierta medida, relacionados a un tema en
específico que es el crimen organizado y todo lo que conlleva, pero en esta
ocasión solo se les mencionará los grandes rasgos que son relacionados a la
seguridad y me basare en la estadística nacional de llamadas de emergencia al
número único 9-1-1. Nada más en el 2024, de las 15,073,439 llamadas
procedentes, 8,764,862 fueron relacionadas al tema de seguridad. Dentro de los
5 tipos de incidentes de seguridad, podemos encontrar los siguientes: (1) actos
relacionados con la familia, que puede llegar a ser desde violencia
familiar, violencia de pareja, sustracción de menores, violencia contra la
mujer, maltrato infantil, etc., (2) actos relacionados con personas
agresivas, y (3) alteración al orden público. De las noticias
destacadas en los noticieros y medios de comunicación está la (4) persona no
localizada o desaparecida, (5) el hallazgo de fosas clandestinas
o cuerpos tirados en alguna avenida o carretera con señas de violencia, (6) enfrentamientos
de grupos armados, entre (7) ejecuciones públicas por civiles
armados.
No hay entonces, una sola esfera en la
sociedad que no se vea afectada. La violencia se percibe desde el hogar hasta
la sociedad, desde lo privado hasta lo público, por lo que podemos deducir que
a todos nos compete hacer algo al respecto, y un comienzo puede ser con un
dialogo, o, aunque sea, meditando en ello.
Cosmovisión.
Últimamente he estado pensando con frecuencia
en la cultura mexicana. Examinando a grandes rasgos sus estructuras políticas,
sus tradiciones, las distintas religiones que puedes encontrar dentro del
territorio mexicano, me he dado cuenta de algunas incongruencias. Halle datos
del CONAPRED 2017-2020
Aquí entonces podemos empezar a ver la
incoherencia o la contracción entre lo que se profesa ser y las acciones que se
realizan por parte de la población, pero ¿en dónde inicia este mal que nos aqueja?
¿qué solución puede haber? Para intentar descubrir las respuestas a estas
preguntas, comenzaremos dando lugar a la definición de cultura, sociedad y la
persona. La cultura[2], la RAE la define
como “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos… en una época,
grupo social, etc.”. Vemos que se ve afectada por la sociedad y la época en la
que este situada. La sociedad[3], es definida como
“conjunto de personas, pueblos o naciones que conviven bajo normas comunes”. Y,
por último, hay que hablar de la persona[4], “individuo de la
especie humana”, ya que un conjunto de personas conforma la sociedad, y estos,
desarrollan la cultura.
Ahora, ¿Qué es una cosmovisión?, bueno, una cosmovisión[5]
es una “visión, o concepción global del universo”. Hay dos libros que me vienen
a la mente para hablar y dar contexto. El primero es “Todos somos teólogos” del
Dr. R.C. Sproul. Y el segundo es “Filosofía: Quién la necesita” de Ayn Rand. El
primero nos menciona que, aunque no todos conocemos de teología propiamente,
todos usamos teología al querer dar una definición o una respuesta a quien es
Dios, quien es Jesús el Cristo, que es la Biblia, entre otras cuestiones, y el
segundo nos menciona que, aunque no todos somos filósofos, todos usamos
filosofía para intentar dar respuesta a nuestra manera de vivir. Por ejemplo, ¿Cómo
es que sé que tengo principios? ¿Cómo es que sé si mis principios son buenos, o
malos? ¿Creo en la verdad, o que todo es relativo? muchas otras preguntas nos
podremos hacer, pero la manera en que vivimos es la respuesta a esas preguntas,
ya sea inconsciente o conscientemente. Por lo tanto, podemos notar el gran
impacto que estas materias tienen en nuestra vida y si es que no estamos
conscientes de ellas, debería preocuparnos, pues es el rumbo por el cual nos
hemos decidido ir sin conocer sus consecuencias. Pero contrario a lo que
mencionan los autores, yo no quiero que tu seas un teólogo, ni un filósofo, ni
es mi intención pretender que con este escrito tú te llegues a considerar como
uno. Tampoco quiero que lo veas como una batalla cultural. Como diría Th. D. Raymundo Villanueva Mendiola “El que sepas algunas cosas sobre
una ciencia, no significa que seas científico de esa área.”[6]
Contrario a la
definición que la RAE nos da de la cosmovisión, yo lo discutiré desde la
definición que nos da Alberto M. Wolters, quien lo aborda como “el marco de
referencia más global de las creencias más básicas que uno tiene acerca de las
cosas”[7]
Distintas respuestas.
Hay muchas posturas
en cuanto al hombre, su naturaleza y el origen de la maldad, pero creo que la
idea del pensamiento de Rousseau es la que vemos recurrente en la población en
general. Ella consiste en manera global, en que el hombre es bueno por
naturaleza, pero en algún momento la sociedad lo corrompe. Como mencione
anteriormente, si la sociedad está compuesta por muchos hombres, a los que
nombraremos “individuos”, ¿Cómo es que se corrompió el primer hombre? Esta idea
que el filósofo nos da queda entonces sin respuesta.
También desde un
punto de vista psicológico, se podría suponer que esta corrupción se genera en
algún punto de la niñez del individuo, en alguna etapa del desarrollo de la
estructura psíquica que, a su tiempo, dará como origen el comienzo a la
putrefacción del individuo, o bien, que puede ser aprendido en cualquier instante
de la vida al momento de interactuar con otros individuos. Aunque con buena
intención da acercamiento a la respuesta por el análisis desde la infancia,
hasta el impacto que tiene con la sociedad, termina con una similitud al
pensamiento de Rousseau, ya que supone que la maldad se hace o nace en algún
momento debido a que el individuo interactúa con la sociedad, ya sea esta su
primer núcleo, que es la familia, o con alguien externo, un otro.
Postura Reformacional.
No es mi propósito hablar del todo en cuanto
a que consiste la postura reformacional, pero si mencionare que tiene un marco
de tres puntos que son, la creación, la caída y la redención. Tampoco
abordaremos cada uno de los puntos, pero la intención será mostrar que el
segundo punto produce los síntomas que nos aquejan en estos momento.
¿Cómo es esto? Pues volvamos a los mismos
ejemplos que agarramos como síntomas. Antes de la caída Dios bendijo la unión
entre el hombre y la mujer para que fuesen una sola carne y se multiplicasen, también
le dio al hombre trabajo en el Edén llamándole a sojuzgad la tierra y a dominar
a los peces y aves del cielo y a todos los animales.
¿Qué produjo la caída? La caída afecto a la
mujer en el sufrimiento al dar a luz a sus hijos, al hombre le afecto en el
trabajo, ya que ahora con sufrimiento trabajaría para poder conseguir su alimento
diario y eso no es todo, sino que la misma creación se vería afectada,
produciendo espinas y abrojos entre otras cuestiones. También enfermedades al
cuerpo y la muerte del ser humano como última instancia. Tenemos normalizada la
muerte del ser humano que damos por hecho que es parte del ciclo de la vida, o
de la naturaleza, pero la verdad es que la muerte solo es uno de los tantos
efectos que nos da la caída del hombre. Ahora pues, es visible que los síntomas
que nos aquejan van en relación con la caída. Que el individuo abuse de su
poder y autoridad o que las abandone por completo produce muchas atrocidades.
En el hogar trae la violencia familiar, el abandono a dar sustento a su esposa
e hijos, el abuso que pueda existir hacia alguno de sus miembros, entre muchos
otros. En la sociedad lo podemos ver como una falta de empatía hacia el
prójimo, abusando de manera indirecta o directa sacándole provecho a alguna
situación a costa del otro. Y en el gobierno seria produciendo una falta de la
imposición en la ley, produciendo un efecto de vivir en un estado sin derecho o,
al contrario, yéndose al extremo de ser un estado totalitario donde no hay
libertades y el gobierno abusa del poder imponiendo leyes a su preferencia.
Ortega y Gasset menciona que en las
sociedades suele haber periodos que se les menciona como “época dorada” o la “edad
de oro” y aunque es cierto que en la historia siempre hemos visto que hay
periodos más tranquilos que otros, en cuanto a guerras, en cuanto a
enfermedades epidémicas, en cuanto a estabilidad económica, desde la postura
reformacional no se puede llegar a pensar que se pueda producir esta “etapa
dorada” en la actual dispensación de la historia. Estamos en el “ya” pero “aun
no”, el reino de Cristo está presente, pero aún siguen los estragos del pecado,
el reino del mal.
¿Entonces que podemos hacer? Primero, debemos
tener un nuevo corazón, un nuevo corazón será lo que cambie nuestra cosmovisión
y solo así podremos buscar la redención de estas problemáticas en Cristo. Encontraremos
el camino para que tanto el hombre como la mujer sepan cuál es su llamado en
esta vida, que como matrimonio sepan cuáles son sus deberes y obligaciones, así
también el hijo se someta a sus padres quienes son la autoridad en el hogar. Que
cada individuo haga lo que debe y evite lo que no debe en su lugar de trabajo,
no abusando ni haciendo omisión de algún acto. Que el Estado sepa cuál es su
deber y alcance, e imparta justicia a través de sus medios legales y sepa
administrar correctamente los recursos públicos de los cuales dispone, así
evitara que la gente tenga que transgredir la ley para obtener dinero. Esto
suena imposible, y en cierto aspecto lo es, considerando los alcances de la
caída, pero se puede llegar a trabajar en cada uno estos aspectos de manera individual
y apoyándonos unos a otros para así observar cómo lo personal terminará influyendo
en la sociedad. Aunque no podamos
obtener una “época dorada” que se establezca para nuestra generación y las
generaciones futuras, si podemos buscar solucionar los síntomas que nos aquejan
al día a día. Es bueno cuando se mencionan las metas o visiones de una empresa
u organización, ya que se busca llegar a algo concreto, y como cristianos
podemos idear algo similar, pero no olvidemos que cada día trae su propio afán.
Vivimos en un mundo caído y esa enfermedad que nos hace sufrir y termina matándonos,
solo podrá ser erradicada hasta el día en que Cristo vuelva y reine para
siempre. Mientras tanto, busquemos su reino, busquemos su justicia, la verdad, busquemos
la cura que nos trae por gracia, y es libre para todo aquel que quiera disponer
de ella. Así siendo conscientes de nuestros síntomas, podremos darles
tratamiento, aunque sea uno parcial hasta que llegue el verdadero.
Solo haciéndonos responsables en nuestra
esfera privada y pública para nuestro prójimo, podremos cambiar la sociedad.
Referencias
[1]
[2] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la
lengua española, 23.ª ed.,
[versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/cultura
> [Consultado el 5 de abril de 2025].
[3] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la
lengua española, 23.ª ed.,
[versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/sociedad
> [Consultado el 5 de abril de 2025].
[4] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/persona> [Consultado el 5 de abril de 2025].
[5] REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de
la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.8 en línea]. <https://dle.rae.es/cosmovisión> [Consultado
el 5 de abril de 2025].
[6]
[7] Wolters, A. (2013). La creación recuperada. Poiema Publicaciones.